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Embarazo

No existe la madre perfecta, solo una madre feliz: cómo practicar la autocompasión en tu camino por la maternidad

Libérate de la ilusión de la «madre perfecta» que muestran las redes sociales. Comprende el sentimiento de culpa en la maternidad y aprende a tratarte con compasión. Una guía de Anacan con apoyo psicológico y motivación para madres cansadas.

No existe la madre perfecta, solo una madre feliz: cómo practicar la autocompasión en tu camino por la maternidad

Junto con la inmensa ola de amor que sientes al sostener a tu bebé por primera vez, empieza a crecer en tu interior una presión silenciosa: «Debo hacerlo todo a la perfección». Las expectativas sociales, las reglas estrictas de los libros y las ilusiones poco realistas creadas por las redes sociales agotan psicológicamente a muchas madres.

Hay momentos en los que quieres llorar por la falta de sueño, te apresuras a hacer las tareas del hogar en vez de descansar mientras tu bebé duerme o te sientes mal por haberte enfadado. En psicología, esto se conoce como «culpa materna». Pero recuerda: tu bebé no necesita una madre perfecta, incansable y parecida a un robot. Solo necesita una madre feliz y tranquila que pueda darle amor. Entonces, ¿cómo podemos liberarnos de estas ilusiones y tratarnos con compasión?

1. La ilusión de las redes sociales y la «culpa materna»

Hoy en día, las redes sociales son la mayor carga psicológica para las madres. Las madres que ves en Instagram u otras plataformas siempre parecen estar impecables, sus casas están relucientes y sus bebés se muestran alegres y sin problemas. Después de ver esos vídeos, una madre que mira su propia casa desordenada y a su bebé llorando siente, sin poder evitarlo, que no está a la altura.

En realidad, lo que ves en las redes sociales es solo un fragmento cuidadosamente seleccionado y retocado de 15 segundos de un día complejo de 24 horas. Nadie comparte los momentos en los que llora de agotamiento a las 3 de la madrugada, se le quema la comida o el bebé lo desordena todo por tercera vez. Deja de compararte con las imágenes de la «madre perfecta» que aparecen en las redes sociales. La realidad es desordenada y agotadora, pero también completamente natural.

2. ¿Qué significa en psicología el concepto de la «madre suficientemente buena»?

El concepto de la «madre suficientemente buena», propuesto por el famoso pediatra y psicoanalista Donald Winnicott, es una filosofía fundamental que toda madre debería conocer.

Winnicott señala que, para un desarrollo psicológico saludable, un niño no necesita una madre perfecta que atienda cada necesidad en un segundo y nunca cometa errores. Al contrario, que una madre a veces tarde, se canse y cometa pequeños errores enseña al niño a conocer la realidad, tener paciencia y adaptarse al mundo exterior. Si atiendes las necesidades físicas y emocionales básicas de tu bebé y le das amor y seguridad, ¡ya eres una madre suficientemente buena!

3. Cuidarte no es egoísmo, sino una necesidad biológica

Recuerda esa conocida norma de seguridad de los aviones: «En caso de emergencia, ponte primero la mascarilla de oxígeno y, después, colócasela a tu hijo». Esta idea también debería ser la base de la filosofía de la maternidad. Cuando estás agotada física y mentalmente, no puedes transmitir a tu bebé la energía y la calidez que necesita. No puedes llenar el vaso de otra persona con una jarra vacía.

Dedicarte tiempo no es un lujo ni un acto de egoísmo, sino una necesidad para la salud de tu familia. No tienes que emplear en planchar o limpiar la casa el tiempo que tu bebé pasa durmiendo. Dedica solo 15-20 minutos al día a simplemente no hacer nada, tomar un café caliente, darte un baño o hablar con una persona querida. Tu salud mental es el entorno más importante para el desarrollo de tu bebé.

4. Aprende a pedir apoyo y compartir responsabilidades

En nuestra sociedad existe la falsa creencia de que las madres deben ocuparse de todo solas. Como dice el famoso proverbio africano: «Para criar a un niño hace falta toda una aldea». No cargues con todo. Deja que tu pareja cambie el pañal del bebé, lo duerma o lo bañe, aunque no lo haga tan «perfectamente» como tú. No dudes en pedir ayuda a las abuelas, a otros familiares o a amistades cercanas. Aceptar ayuda no significa que seas una madre débil o incapaz, sino una persona consciente que reconoce sus propios límites.

5. Recuerda que no estás sola: Anacan te acompaña

A veces puedes sentir que eres la única que atraviesa estas dificultades. Pero créeme: miles de madres están pasando al mismo tiempo por la misma falta de sueño, la misma ansiedad y el mismo cansancio. La comunidad de Anacan siempre está a tu lado para que compartas tus experiencias, tus miedos e incluso tu agotamiento. Aquí puedes hablar sin sentirte juzgada con madres que han recorrido el mismo camino.

Recuerda: una casa un poco desordenada, comer tarde o llevar el pelo sin peinar no definen tu calidad como madre. Para tu bebé, eres la mejor madre del mundo y te quiere con todos tus defectos, simplemente porque eres tú. ¡Trátate con compasión!

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